miércoles, 8 de septiembre de 2010

Una de moral...

Patatú odiaba a Carlos Slim, a Felipe Calderón y a George Bush entre muchos otros. Odiaba a todos aquellos que empobrecían a los pobres, que explotaban al pueblo y que abusaban del poder.

En otra dimensión Patatá odiaba a todos los nacos, a toda la bola de mugrosos ignorantes que anhelaban su riqueza y su estatus; pensaba que si trabajaran tanto como su papá y su abuelo no estarían jodidos como están.

Los judíos pensaban que sólo ellos eran especiales ya que tenían al verdadero dios de su parte; lo mismo pensaban en una isla llamada Islam pero ahí tenían la consigna de destruir a los que no respetaban sus creencias. Los cristianos que vivían en los montes de Cristalandia no se preocupaban por nada ya que su dios no era tan vengativo, todo perdonaba, las pedas la infidelidad, el robo y el agandalle.

En Texcoco y Cd. Neza, los Aztecas le atizaban a los Tlaxcaltecas y también confiaban

ab-so-lu-ta-men-te en sus divinidades (y en sus garrotes).

Los romanos, los árabes, los mongoles, los rusos, los gringos, los masones, los nazis, los pacifistas, Hugo Chávez, los de green peace, los dianéticos, los obsesivos, los psicóticos, López Dóriga y hasta los de la Ibero, la UIC y UNAM, todos, todos estaban seguros que tenían la razón.

Pasaron cinco mil años y casi nada cambió; ni los pobres, ni los ricos; ni los religiosos ni los ateos, ni los intelectuales, ni dios, ni nada.

Sé que no es una historia original, que ya muchos la han contado en muchas lenguas y con distintos enfoques.

A mí, con todos mis años encima, me sigue pareciendo increíble que la discusión mundial (en jóvenes y viejos) siga atorada entre los que piensan que tiene la razón.

Me parece increíble que los (pseudo) intelectuales se acomoden el cuello para opinar y criticar sin asumir la regla fundamental de la convivencia humana: el respeto. (¡Ay Benito! porque te juiste? )

Decir que Calderón es un pobre pendejo o que Bill Gates nos está exprimiendo no tiene ningún mérito. Es más ni siquiera es catártico; decir que nosotros somos los buenos y los gringos los malos es reduccionista e impropio de un ente pensante, de un universitario, de un profesionista o de cualquier otro guuey.

No hay mayor ignorante que el que está seguro de “la verdad”. No hay mayor idiota que el que, después de todos éstos años de historia del hombre, no se acuerda de aquel GRAN SABIO que sólo sabía que nada sabía (por cierto, ¿Quién era?).

Amigos queridos, la vida es la misma mierda. La condición humana es miserable. El problema es la ignorancia, el problema es hacernos pendejos, el problema es que somos lo mismo que criticamos. Hablamos de injusticia y no somos justos, hablamos de ignorancia y no estudiamos, hablamos de trabajo y huevoneamos, hablamos de igualdad y discriminamos, hablamos de inteligencia y nos pachequeamos…

Con la intención de no hacer más largo el cuento, les cuento que, Patatú y Patatá se conocieron, se fueron de peda y terminaron a madrazos. Patatú en la cárcel y Patatá, no se sabe bien. Algunos dicen que ayer andaba en el Bull.

Papá Sapo

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