Esperé a que la lluvia cesara, me levante de la roca de marfil que yacía sobre la hierba recién crecida, mis pasos se hundían en el pastizal y comencé a correr hasta llegar al cielo, sentía el aire correr dentro de él, me quite las ropas y suspendí mis dedos para tentarlo, comencé a confiarme a pesar de lo peligroso que era, me coloqué de cuclillas y agite las nubes con mi mano, estaba en su punto. Me decidí alejarme un poco y prepararme para el vuelo, avancé rápidamente hacía él y abrí mis brazos consciente de no
agitarlos, no me gustaría desperdiciar aquél lapso de libertad,
floté sobre los siete cielos y dibujé nubes con mi cuerpo.
La pasividad de sus vientos me mantuvo estupefacto,
casi me sentí dueño de verdes mesetas y montañas,
luego me acerqué al pico más alto y lo toqué,
las montañas crujían y las flores bailaron
al ritmo de mis travesuras,
--“casi toco la tierra de los
hombres”-- me dije,
Asustado por los
mitos que guarda
el cielo,
agité
mis
bra
zo
s
y
s
a
l
í
.
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